Por qué un estudio y no un banco de imágenes
Cuando el encargo es una portada, un keyframe o una lámina de museo, la pieza tiene que sostener el mismo mundo en cada entrega. Trabajo con briefs de editoriales, estudios de animación y proyectos de divulgación científica, y eso cambia cómo se arma cada imagen: no es solo el resultado final, es el criterio que lo sostiene.
Coherencia entre piezas
Una serie de láminas o un pitch de cuatro keyframes necesitan la misma regla de color y la misma lógica de luz. Defino esa regla antes de pintar y la mantengo en cada entrega, así el conjunto se lee como un solo mundo y no como imágenes sueltas.
Proceso visible, no caja negra
Boceto a lápiz, definición de paleta, modelado 3D de apoyo y pintura digital final. Cada etapa se puede revisar y comentar. Si una silueta o una articulación no cierra, se corrige en el boceto y no al final del render.
Plausibilidad técnica
En biomecánica especulativa o en paisajes orbitales, la imagen tiene que aguantar la mirada de alguien que sabe del tema. Uso modelado 3D para verificar recorridos, escalas e iluminación rasante antes de pasar a pintura.
Formatos de encargo claros
Portadas editoriales, keyframes para presentar una serie, láminas para sala interactiva. Cada formato pide un encuadre y una resolución distintos, y eso se define al inicio del brief, no al entregar.
Estética reconocible
Fondo gris grafito, acentos cian y ámbar, mezcla de boceto y render 3D. Es un lenguaje visual que se sostiene entre proyectos y permite que un editor o un director de arte sepa de antemano qué tipo de imagen va a recibir.
Entrega pensada para el uso final
Una pieza puede terminar en tapa, en pantalla o impresa en gran formato. Preparo los archivos según el destino y, cuando el encargo lo pide, sumo variantes de encuadre y notas de dirección de arte para el equipo.